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textos que en algún lado tenía que poner.
Hace un año y medio yo estaba embarazada y conflictuada. Actualmente embarazada no estoy. Lo otro lo dejamos ahí. A continuación, unas líneas de esa época, y una humilde prueba de que lo mio no es de ahora.
Pobre hija. Me olvidé de la reunión de padres. Es que me mudé en diciembre, me embarace ese mismo mes y recién ahora se fueron las nauseas. Ya casi me siento una persona. Capaz hasta puedo terminar de desembalar.
El fin de semana la niña se engripó, el lunes no fue al jardín. Y yo ya estoy como mi abuela M, la que tiene alzheimer, si me sacan de la rutina me pierdo. Y el martes no fui a la reunión. Mi marido también se olvidó (para empezar hace dos meses que hasta cocina, entre tantas otras cosas).
Cuando la nena volvió lo primero que noté es que la había mandando sin mantel. Me vio la cara de culpa, pobre hija, y me dijo: Pero comí arriba de la servilleta mamá, todo bien. Y se fue a paso de Polka (Es lo que está practicando en danzas) a terminar de ver "El Cadáver de la novia" (Son mis genes, la nena tiene humor negro declarado).
Luego saqué de la mochila el informe y me inundó la realidad. Me había olvidadoooooo. Le mande un sms al padre, como para no sentirme mal yo sola (En las buenas y en las malas dijo el cura). Luego leí el informe esperando encontrar algo que me hiciera pensar que la criatura se lo merecía, pero no. Un lujo, como siempre.
Después abrí el cuadernito y me enteré de que la nena baila en el acto del 25 el Carnavalito. Y ahí nomás empieza otro tema: Mi esposo viaja seguido por laburo. La empresa, por primera vez me paga un viaje a mí (al caribe) y ahí voy, una semanita. La primera vez que la dejamos a nuestra hija de 5 años una semana. Adivinen cual. SI! la del 30, la del acto, Pregunto yo, en que cabeza cabe festejar el 25 de Mayo el 30?? Eh??. Otra vez la culpa (Sospecho que en las doradas playas de Puerto Rico se me van a ir).
Me quedé mirando el cuaderno y hasta se me fue la alegría por haber conseguido la VISA para viajar (Puerto Rico es un estado asociado a EE.UU). Decía se me fue la alegría, y eso que fueron varias horas para demostrar que no era una inmigrante ilegal. Que cosa che.
Mientras sostenía el cuaderno como si fuera una sentencia de muerte volvió mi hija y me dijo, mientras se iba (otra vez a paso de Polka) a su cuarto: La panza está enorme! cuando nazca se lo llevamos a E. (E es la abuela, no sabemos si se lo quiere regalar o si sencillamente no nos ve preparados para mantener vivo al hermanito).Bueno, en lo que a mi respecta, coordinaré con la seño para ir a verla en la semana. Y arreglare con las abuelas y los tíos para que esa semana la nena tenga una especie de comité de contención durante el acto.
Mientras, me voy a retomar el curso de manejo que dejé cuando apenas lo había empezado, ahí, cuando los vómitos me impedían ver si iba de mano o no. De todos modos... nos robaron el auto.... pero eso, estoy segura, eso es tema para otro post…
Un día después del día de la madre, con la resaca alimenticia y el jet lag del cambio de horario (A quién se le ocurrió que un buen regalo para el día de la madre era una hora menos de sueño, ta que los parió), pensaba en cómo había llegado yo a este lugar. Al del día de la madre digo.
Mi marido se había ido a un recital de Living Colour y yo me hice un evatest. Dos rayitas, y ahí nomás me recibí de Madre. Luego un embarazo tipo lavarropas (porque hay gente que se embaraza toda, como yo), un parto más bien complicado y un bebe. Y arreglate.
Seis años después me olvidé de todo y reincidí. Pero ya era madre, la segunda bebe vino al mundo con una madre experimentada. O usada, que no es lo mismo.
Me recibí de madre decía, que nada tiene que ver con el despertar del instinto maternal. Creo yo, y si tengo que apostar me juego al todo o nada, que yo no tengo tal cosa. Digo, estoy dispuesta a dar la vida por mis dos hijas (por separado o en conjunto, como quieran. Mejor en conjunto porque vida tengo una sola y no quiero hacer diferencias). El problema es en el día a día. Ahí es en donde sospecho que estas dos nenas van a tener problemas serios.
A mi el amamantamiento me parece casi una tortura, soy incapaz de hablarle a mis hijas con media lengua, mis embarazos fueron una letanía insoportable, les hago burla cuando hacen caprichos, les exijo en todo como su tuvieran 34 años, las dejo libres en un sentido y las ahogo en otro. Soy estricta y divertida, casi ciclotimica. Hay días en los que me iría peregrinando a Tailandia. Sola.
Sentencio máximas del estilo de “Lo que no se comparte se tira por la ventana” y rubrico sentencias del estilo de “Aunque no estés de acuerdo haces caso primero y después lo discutimos”. Hay momento en los que mis hijas me miran, lo juro, como si estuvieran dudando de mi cordura.
Soy de las que declaman en las reuniones de padres. Soy de las que no tienen problemas en calzar tacos rojos y escote profundo si se me antoja. Soy de las que odian la voz impostada de Cantando con Adriana y detestan a la barbie. Soy de esas madres imposibles para una hija adolescente. Estas chicas no saben lo que les espera.
A pesar de todo pero sobre todo a pesar de mi, pareciera que no venimos haciendo las cosas tan mal. Las nenas son elogiadas por todos nuestros amigos. Son educadas, buena onda, ubicadas, simpáticas y la mayor hasta cultiva, desde pequeña, una cierta ironía que me hace hinchar de orgullo (Para los que piensan que todo lo que tengo adentro es comida, tomá). Debo confesar, sin embargo, que nacieron así. No registro ningún mérito personal es esto. Capaz es instinto de supervivencia, el de ellas digo. Y además está el padre, que es casi un lujo en casi todos los sentidos.
Esto no es falsa modestia. No será peor para ellas que para otros hijos con otro tipo de madres. Pero seguro será distinto. A cambio les ofrezco a ellas la pasión que pongo en todo, incluso en ellas pobrecitas, una fuerza que puede mover un mundo si lo necesitan, un optimismo a prueba de balas y la seguridad de que serán lo que deseen, y que no importa si se caen, van a poder levantarse. Y sino, las voy a levantar yo a fuerza de patadas en el culo y de abrazos.
Mientras, puedo dejar lo que estoy haciendo para ponerme a bailar con ellas, les leo desde que nacieron, organizamos visitas multitudinarias de amiguitas, escribo las obras de teatro que se representan en el colegio, las puedo llevar a recitales y a muestras de arte, y podemos ir disfrazadas al supermercado.
Aclaro, lo mío no es falta de ejemplos. Mi mamá es la mejor mamá del mundo. Ella siempre me dice: “Te deseo con tus hijas la mitad de lo que vos fuiste para nosotros”. Y no son buenos deseos, hace clara referencia a mi capacidad para hablar sin parar durante años y a mi tremenda rebeldía adolescente. Y nunca se lo dije, pero yo varias veces he pensado: “Le deseo a mis hijas la mitad de madre de lo que vos fuiste para mi”. Y eso si, lo juro, son buenos deseos.
Se me ocurren millones de razones para no tener hijos. Rápidamente enumeraré las 5 que primero se me vienen a la cabeza, esperando que con eso sea suficiente para que Usted tome conciencia. No pretendo convencerla, pero si me parece justo advertirle.
1. El EMBARAZO es un engorro. Usted se va a sentir mal. Pero mal mal. Tendrá forma de lavarropas redondo, los antiguos. Tendrá sueño y hambre, no se podrá dormir y vomitará. Las nauseas regirán su vida y los nueves meses le parecerán nueves años. Le podría hablar de las estrías que quedan de recuerdo, pero me da no se qué. Hay gente que la pasa bomba, brilla como el sol y sólo parece que se hubiera tragado un melón. Pero a mi no me pasó, así que yo simplemente las odio.
2. El PARTO tampoco es una fiesta. Duele como el peor dolor de ovarios mezclado con el peor ataque al hígado. Si te toca episiotomía puede ser incluso que te prometas a vos misma optar por el celibato de ahí en adelante. Luego te dan al bebe y ahí nomás te ataca una especie de amnesia selectiva. Esto debe ser un fenómeno geográfico, en China seguro que no pasa y por esto tienen sólo un hijo por pareja. Nadie en sus cabales volvería a pasar por esta experiencia voluntariamente.
3. Tu AGENDA es otro tema. Del evatest en adelante tu cronograma diario cambia drásticamente. Básicamente deja de ser tu agenda para pasar a ser la agenda de retoño. Tus actividades, tu vida independiente y libre queda relegada, olvidada, mustia. Al principio tu rutina está armada en torno a las visitas al Pediatra, las vacunas y la compra de pañales (sin olvidar la lactancia, que es una especie de cepo pero en las tetas). Y ahí, ahí nomás, cuando los controles con el médico se empiezan a espaciar, de repente la criatura empieza a tener agenda propia: Jardín, cumpleaños, danza, natación, cocina, dibujo, jockey… y podría seguir así páginas y páginas.
4. No importa cuánto hayas estudiado. No importa cuánto títulos tengas. No interesa si sos la CEO de una empresa, puesto que lograste teniendo que agarrar de las pelotas a varios tipos. Ya no es relevante la cantidad de idiomas que hablás o los libros que tengas publicados. Mucho menos los que hayas leído. De ahora en más tu vida es la misma desde adentro y para afuera. Para afuera sos MAMI. La enfermera te dice mami, el colectivero te dice mami, el pediatra te dice mami, la maestra te dice mami, el diarero te dice mami. Y vos sos una mami, pero seguro no de esta manga de gansos que te destrozan la identidad. Y para adentro, creéme, te va a ocurrir que un día, con el antecedente de que en la Facultad se dio una clase abierta sobre tu final de semiología, te vas a encontrar diciendo, mientras fruncís el seño y se te humedecen los ojos “La bebe no me hace caca”.
5. Y tal vez la razón más importa es lo DEFINITIVO de la cuestión. Vos podés dejar de ser empleada, podés dejar de ser gorda, podés dejar de ser atleta, podés dejar de ser rubia, podés abandonar tu puesto en consocio del edicifio e incluso podés abdicar del puesto de esposa. Pero si sos madre ya está. Sos para siempre, en cualquier circunstancia. Y las noches y los años se te pasan en torno a esa realidad. Te encontrás haciendo cuentas para estimar cuando se irán a vivir solas las nenas, pero sabés que incluso ahí vas a seguir siendo madre. Las 24 horas. Los 7 días de la semana.
Hasta aquí algunas razones de gran peso para evitar la maternidad. Ahora, si como yo, a pesar de esto seguís pensado que la maternidad es una de las mejores cosas que te pueden pasar en la vida, resignate, es porque ya sos madre. Aunque no tengas hijos.
Entonces para las que nos parieron, para Ustedes y para mi…
FELIZ DÍA. Y MI MÁS SINCERA ADMIRACIÓN.
SECCIÓN: Mujeres (Y/o) madres (Y/o) argentinas INVITADAS.
7hs., día 1º de febrero del año del Señor de 1974. E-se despierta con las primeras contracciones (de su vida ¿se entiende?) tiene 24 años, G 30 (papá del bebé) él no tiene contracciones, pero sufre no de caprex (léase cagazo pré examen) sino de caprep (cagazo pre parto). E le dice: G me parece que va a nacer, me duele… (no sabíamos el sexo) G corre al baño, comienza a afeitarse (léase me rajo de la escena) y E corre a la cocina para tomar y comer algo (digamos el hambre nunca se pierde ¡epa!).
E corre al baño entre dolor y dolor e intenta ducharse, lo hace a medias mientras G sale del baño (previo olvido de enjuagarse la cara, con la crema de afeitar decorándole el rostro) para agarrar el bolso y por fin a la Cínica (Olivos Porsu).
Llegamos tipo 8hs. y mis contracciones osea las de E estaban firmes en c/5’ G avisó a la Empresa que no podía ir por razones obvias y a la partera que fue la que me hizo hacer los ejercicios pre-parto (merece capítulo aparte).
Me internaron en una sala para que esperemos el devenir de los hechos (hechos de hacer, de hacer boludeces porque del curso pre-parto ni nos acordábamos).
Mientras yo gritaba en cada contracción puteaba y juraba que nunca mas iba a tener un bebé, mi marido sufría a mi lado mientras recordaba que no había desayunado.
A pesar de que transcurría febrero (o empezaba mejor dicho) G tenía puesta una camisa de plancha con costura francesa. Esto lo traigo a colación porque tipo 11hs. (yo ya en estado de desesperación) le arranque la manga izquierda limpita, y mi esposo, al fin, quedo mas fresco.
Luego los médicos decidieron llevarme a la sala de partos porque se estaban sublevando todas las parturientas a causa de mis gritos.
G en estado desesperado, con un aspecto medio extraño, tuvo que recibir suegros y madre en el pasillo de la clínica. Para esto, dentro del quirófano, tipo 13:15hs. E ya había parido una beba que pesaba 3,300, lloraba con una voz estentórea y reclamaba algo que comer.
Afuera la familia vivía un drama importante. En el frente de la sala de partos había 2 bombitas, una celeste y una rosa, a las 14hs. Aún no se había encendido ninguna, y mi mamá desaforada gritaba ¡Están muertas mi hija y el bebe! Y mi suegra la consolaba diciendo: L no exageres!.
Así comenzó la historia de B y la nuestra con ella.
AUTORA: E, mi mamá.