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textos que en algún lado tenía que poner.

lunes, 5 de enero de 2009

M de Menos mal que ya pasó...


Recontrarrepodrida de que los dos gatos que nos tienen como mascotas lo tiraran a la mierda, un día antes de lo que la tradición indica, desarmé el arbolito.

Es grande el arbolito, herencia del abuelo de mi marido, que fallecido el unos meses antes de que nos mudaramos, nos fue legado entre otras tantas cosas.
(El arbolito y las cosas, no el abuelo).

Como con la casa, triplicamos el tamaño. Pero vino sin adornos (el arbolito y la casa, pero estamos hablando del abeto). Y desmedida como soy, no sea cosa que el pobre pino se sintiera desnudo, compré porquerías como para ornamentar el frente de la Facultad de Derecho. Y los puse todos. Pesaba el arbolito (Y estoy dejando el tema estético de lado). Y costó desarmarlo.


Puede ser que haya costado, pienso ahora mientras escribo y me tomo un té, porque desde el momento en que lo armamos, allá hace tanto tiempo, como 30 días (o siglos), hice unas quichicientas millones de cosas. Todas relacionadas con ese amplio concepto que se denomina “Fin de año”. Y a la hora del desarme, hace un rato, estaba yo definitivamente agotada.


La mayoría de las tareas realizadas durante diciembre ya ni las recuerdo. El rígido se me achicó (En contraposición a tantas otras partes de mi), pero puedo referirme únicamente a los dos eventos claves, Nochebuena y Fin de año, y no se si me alcanza el post para semejante reseña.


Como en los últimos 5 años, porque perseverante soy, me propuse empezar a comprar los regalos en Agosto. Obviamente eso no ocurrió por infinidad de motivos, y como me gusta regalar, concentré la lista interminable de obsequios en unos 3 días. Básicamente los de promociones de descuento de las tarjetas. Hice malabares para tener los paquetes fuera de la vista de la mayor. Todo para que un día antes me preguntara si yo realmente creía en Papel Noel. Parece que en la Colonia una nena le había dicho no se qué al respecto. Puse en funcionamiento (Y tengo doble mérito porque fue en Diciembre) las neuronas que me quedan y hurgué entre ellas algo que haya quedado de los cursos de oratoria y debate. Y ahí mismo le solté: “Y vos, crees?”. Porque yo puedo ser jodida, pero mentirosa no, así que no estaba dispuesta a engañarla. Opte por complicarle la existencia. Ella me miró, sospecho que sopesó la posibilidad de quedarse sin regalo ante la falta de Fe, me dijo que si y se fue a jugar.


Cuando me di cuenta, era 24, eran las 20.10 y yo sin bañarme. Es que había un sol que rajaba la tierra. Y la nena que ayudaba en la misa de gallo. Corrí entonces y me bañé, me vestí, las vestí, y mientras mi marido las sentaba en el auto, yo metí en la canasta las bandejas de ensalada para acompañar la Pavita, el Cerdo y el matambre (Porque lo de exagerada lo heredé), las frutas secas, las bebidas frías, las frutas disecadas para mi padre diabético, los regalos que aún no había logrado trasladar, el champagne para el brindis post brindis en la casa mis suegros, los regalos para esta gente, abrigo para las nenas y una bolsa de alimentos no perecederos (Condición para el ingreso a la fiesta organizada por mi cuñado, que Dios sabrá por qué, este año desplegó un costado solidario). Y el rimel en la mano para tunearme en el auto.


Llegamos a la misa corriendo, a la cena contentos, y al final de la noche casi de milagro. Comimos como animales, celebramos, brindamos, abrimos 800 regalos (Todos los años no prometemos austeridad con mis hermanas, que estos chicos tienen de todo que no valoran nada, al pedo mirá, siempre hay una montaña de regalos, y qué). Increíblemente los celulares anduvieron y me llenaron de mensajes buena onda. A mi me gustan las fiestas eh. Y más me gustan mis amigos.

Luego cargamos la cuota de regalos que entraban en el auto, dejamos un poco para el otro día, agarramos el resto de los bártulos y nos fuimos a lo de mis suegros. En donde repetimos pero sin la cena. Y cuando a las dos y media de la madrugada no había comenzado la fiesta, volvimos a casa, con la bolsa de alimentos no perecederos incluída porque no logramos dar con ella para dejarla en la puerta del festejo, y en el living de casa vimos como nuestra hija abría paquete por paquete. Notamos como la menor prefería el envoltorio de un auto del hombre araña del primo a los 19 regalos que había recibido y nos fuimos a dormir.

Desde ahí y hasta el 31 fiesta de fin de año de la oficina, cambio de regalos chicos, repetidos o ambos y la consecuente mala sangre porque ya, ahí, un rato después muchos estaban casa a mitad de precio. Fin de año adelantado con amigos. Entrega de informes. La Colonia. Un futuro incierto y buenos deseos.


Y así, otra vez, casi sin darme cuenta, eran las 20.10, y un sol que parte el pavimento, pero a misa el 31 no vamos. Y se repite la cosa. Comés, tomás, brindás, deseás. Fiesta había, pero ya no teníamos la ilusión de poder asistir. El cuerpo te pide y al cuerpo le das. Sino te morís. Y si te morís un fin de año es un incordio.


Y así terminó el año nomás. Intento tomar aire antes de ponerme a preparar las vacaciones. Odio preparar las vacaciones. No quiero hacer valijas nunca más. No se si existe el término para la fobia a preparar equipaje, pero yo tengo eso. Asumo como compromiso anual (Ahí arranco con la gansada eh) el trabajo de la liviandad. Pero la interna. Nada es taaannnn tremendo. Ahí vamos. Y sobre la otra liviandad, la del cuerpo engrosado por años con el plus de las fiestas, mejor la dejo para otro post. O para otro año.


Y desvelada y contenta porque finalmente tengo tiempo para volver a escribir, y sola porque mi esposo está volando a Europa en este mismo momento, estoy dispuesta a saltarle a la yugular al que me acuse de haber desarmado el arbolito un día antes.


No lo desarmé un día antes. Lo armé el 6 de diciembre, asi que lo desarmé un (larguísimo) mes después.

9 comentarios:

Natalia Colombo dijo...

Beta, desde que te tengo en el facebook no dejo de leer mjermadreyargentina, solo te puedo decir una cosa EXCELENTE, quizás no llegue a conocerte mucho pero leerte me encanta y te aseguro que habla mucho de vos

te felicito

Natu

BETA dijo...

Hola Natalia!! Muchas gracias che, sos siempre bienvenida, y ojala te diviertas... =) Buen añoooo.

Maria Laura dijo...

Hola!!! ayer estando sola como vos por que mi mardin se fue no tan lejos como el tuyo solo unos 270 km me lei no se cuantos post tuyos y como me rei jajaja... este fue genial tambien besote y feliz año nuevo !!!

Anónimo dijo...

Idola ! gracias como siempre, es un gusto leerte ! TQM

Anónimo dijo...

la anonima es Fer Lopardo! Besi

Anabela dijo...

Como siempre... me encanto! Y como dijo Maria Laura en su comentario aca mas arriba yo tambien estaba ayer con tiempo en el laburo y me meti y lei unos post que no habia leido nunca. No pare de reirme. Mis companieros de trabajo no entendian de que me reia tanto. Fue genial. Gracias Beta!

Anita Quirantes dijo...

uno mas que no deja de sorprenderme....haceme caso, pediles RB...

BETA dijo...

María Laura, Fer, Ana, Anita muchas gracias x pasar, leer y comentarrrr.
Que bueno que se rían (porque sino me río sola de mi misma y entonces tengo que dejar el blog e ir al terapeuta, je).
Que tengan un año en paz.
O con mucho kilombo, pero del que vale la pena =)

sofia dijo...

hay fecha para desarmar el arbolito?? como me gustaria tener un gran placard para guardarlo tal cual esta!!!
me mato la frase "Mientras mi marido se sentaba en el auto yo..." juaaaa jajajaja
besos!!!!